Agua a presión para la restauración de antiguos edificios, mira este ejemplo

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La restauración de espacios arquitectónicos representa una alternativa para aquellos sitios que necesitan renovarse o conservarse dado su valor histórico, artístico, social o cultural.

Una manera de generar la limpia de sitios de relevancia arquitectónica es a través de la aplicación de agua a presión, técnica que ademas prevé el ahorro del líquido gracias a la fuerza con la que es expulsada.

Con más de 770 años de antigüedad, Cologne Cathedral o la Catedral de Colonia en Alemania es una de las construcciones más visitadas en el país y alguna vez fue el edificio más alto del mundo. Sin embargo, las impurezas se han acumulado en los muros de piedra con el paso del tiempo, razón por la cual se debe realizar una limpieza profesional de su fachada. Por ello, como parte de su programa de Patrocinio Cultural, Kärcher ha dispuesto varios equipos para los trabajos de limpieza del muro exterior de la misma.

Después de que los expertos en limpieza de Kärcher realizaran pruebas en la superficie para asegurar el mejor resultado, el siguiente paso es hacer una limpieza delicada. Los depósitos de corteza negra de las paredes exteriores de la corona de la capilla del coro medieval y las áreas del transepto sur son limpiadas usando la técnica en micropartículas a chorros de baja presión. Para este fin, Kärcher patrocina los trabajos de limpieza con varias pistolas de baja presión con las que las rocas sensibles son limpiadas cuidadosamente. Como abrasivo, se utiliza un fino silicato de aluminio que disuelve los depósitos con una presión de 2bar sin dañar el valor de las sustancias originales de la fachada de la catedral. Thorsten Möwes, especialista en limpieza restaurativa de Kärcher, es quien capacita a los restauradores y canteros de la Catedral de Colonia en el uso profesional de la tecnología proporcionada.

Rastros de más de 770 años

La fachada alta y gótica de la catedral, cuya primera roca fue colocada en 1248, está seriamente contaminada por agentes externos. A lo largo de los siglos los sistemas de calefacción de carbón, las chimeneas de las fábricas y las locomotoras de vapor resultaron en la decoloración negra de las paredes de piedra exteriores. Además, la fachada está cubierta de microorganismos como bacterias, algas y musgo que obscurecen la piedra.