Mármol, un elemento clásico en la arquitectura , diseño e interiorismo

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Algunas de las culturas clásicas de la humanidad dejaron un legado político, cultural y artístico. Basta con pensar en obras arquitectónicas como el Partenón o el Erecteion en la Acrópolis de Atenas o piezas escultóricas como el Discóbolo de Mirón o El David de Miguel Ángel, que son símbolos innegables de la grandeza de las civilizaciones y, al mismo tiempo, proyectan la importancia que grandes mentes creativas atribuían al mármol, roca fundamental por su perdurabilidad y dureza.

También en México se diseñaron obras de gran importancia como el palacio de Bellas Artes o el Hemiciclo a Benito Juárez, ambas obras ubicadas en la Ciudad de México creadas a base de mármol blanco de Carrara.

“En la antigüedad se utilizaba como el material más precioso para construcción y se volvió en símbolo páter en nuestro léxico, como un elemento pétreo presente en los objetos que han estado ahí siempre, en los templos, en las iglesias, así como en los edificios civiles importantes”, explica Lorenzo Díaz Campos, experto en diseño de interiores y socio director de la agencia Círculo Cuadrado.

Antaño, el mármol era difícil de poseer y de costear, por lo cual sólo los que ostentaban el poder político y económico podían disponer de él. Su durabilidad y exclusividad hicieron que esta roca adquiriera un gran valor intrínseco, perpetuado hasta nuestros días.

Por su parte, el movimiento posmodernista, que fue impulsado por artistas como Andy Warhol, fue crucial para iniciar el uso de imitaciones de mármol en decoración para objetos de la vida cotidiana y obras de arte con la intención de burlarse de lo clásico y cuestionar los materiales sacros, aunque los acabados no siempre lograban parecer piedra auténtica. En el siglo XXI se perfecciona la técnica hasta el punto que se convierten en sustitutos, aplicados a diversos objetos como bolsos, joyas, vajillas y accesorios tecnológicos.

Fuente: CASETiFY